sábado, 9 de abril de 2016
Las biandas
Recuerdo que cuando viviamos en Varela y mi papá iba a trabajar a Entel, trabajo del cual se lo sentia orgulloso. Hablaba de la empresa como un lugar del cual el era parte, al cual el estaba haciendo crecer en equipo con otros empleados, se sentía contribuyendo con buen espiritu. Maldecía a algunos compañeros con adjetivos que la mayoria de la gente califica a unos pocos (egoista de mierda, esclavos, chupa culo, el amigo del jefe, sorete, etc), y tambien por el buen camino hablaba bien de otros o contaba alguna anecdota divertida y se reia contagiosamente "jajajajaa". Le gustaba reirse a mi viejo. Yo nunca oi a alguien viendo la tele reirse tanto ante una sucesion de hechos graciosos, era muy contagioso y un placer contagiarse de su risa para reirse tambien. Pero me estoy yendo del rumbo. Lo que queria contar es que cada día que mi papá iba a trabajar y se llevaba la bianda. No se si es con b o con v, pero para mi era con b, con b de bianda. Habia dos biandas en mi casa, una amarilla clarito con tapa transparente, mas bien cuadradita y otra roja con tapa tambien transparente aunque con bordes mas bien redondeados. Una parte del borde estaba quemada, como si mi mama la hubiera apoyado descuidadamente sobre la maya de la cocina caliente. La roja era como de 12x12cm. pero la amarilla era mas chica, como de 10x10cm. y de menor profundidad. Sin embargo, alli cabia el almuerzo de mi papá de todos los días. Yo no podría almorzar solo eso cada día porque me quedaría con hambre. No se si el complementaba con algo mas, no lo se, pero siempre creia que no ya que mis padres estaban ahorrando para comprar el terreno y edificar nuestra casa de Quilmes (lo cual años despues se concretó con mucho esfuerzo de todos (mas de mis padres) y disfrutamos de una casa maravillosa), y no gastaban un mango en nada que no fuera muy necesario. Me enterneció el recuerdo de aquellas bianditas. Fueron el simbolo del ahorro. Llevarse la comida al laburo para no gastar plata al mediodia almorzando por ahi. Es una idea tierna y familiar, que fue semilla de todo un futuro. Si mi papá no hubiera hecho ese esfuerzo, yo no estaría escribiendo esto y yo no hubiera entendido el significado de ese esfuerzo que durante algunos años, sin haberlo pensado mucho, también lo he realizado yo en mis primeros trabajos y en la universidad, cuando mi mamá preparaba similares viandas llenas de sabrosas comidas del día anterior también para mis hermanas y para mi.
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